El corcho es un material natural, renovable y biodegradable que se extrae de la corteza del árbol alcornoque. Su uso en la fabricación de tapones para botellas es una de las aplicaciones más sostenibles en la industria, ya que permite preservar la calidad del vino y otros líquidos sin generar un impacto ambiental negativo, sino todo lo contrario, la repercusión del aprovechamiento de la corteza del alcornoque es muy positiva para el medio ambiente, o crees que de lo contrario ¿existirían los bosques alcornocales hasta hoy?, ¿cómo es posible que tras más de 2.000 años de aprovechamiento, en utilidades en tierra, tapando ánforas, botellas, forrando neveras conservando los alimentos del calor exterior, interior de cascos de protección… en el mar, utilizado en flotadores, de artes de pesca, chalecos salvavidas, en el espacio protegiendo transbordadores y cohetes . Pero, ¿cómo se obtiene el corcho y en qué consiste su proceso de transformación? Te lo contamos resumido…
Extracción del corcho, un proceso sostenible
El proceso comienza con la extracción del corcho, conocida como «saca del corcho» o “pela del corcho”. Esta tarea se lleva a cabo en los meses de verano, concretamente entre mayo y agosto, cuando la corteza del alcornoque se desprende con facilidad sin dañar la madera interior del árbol. A diferencia de otros recursos naturales, la extracción del corcho no implica la corta de ningún árbol. Se realiza manualmente con herramientas especializadas y por trabajadores expertos que garantizan que la corteza vuelva a regenerarse. Un alcornoque puede ser descorchado de cada nueve a dieciséis años, dependiendo de la llamada Calidad de Estación, asegurando su longevidad y contribuyendo como todos los bosques, a la absorción de CO₂, retención y mejora calidad de agua, evita erosión, mantiene la biodiversidad, del paisaje y demás beneficios que la sociedad disfruta de estos bosques, los llamados servicios ambientales enormes que ofrecen los bosques en general y en concreto los alcornocales, que aportan, si estamos dispuestos a comparar con otros bosques, grandes diferencias con bosques nórdicos, o bosques de cultivo de clones seleccionados para producción de madera. No hay nada que comparar, los alcornocales que cabe sumar que la península Ibérica posee en torno al 60% de la superficie mundial de alcornocales.
Transformación del corcho en tapones
Una vez extraída, la corteza del alcornoque se deja secar al aire libre durante un período de, al menos, seis meses. Posteriormente, se somete a un proceso de cocción en agua a altas temperaturas, lo que ayuda a eliminar impurezas y mejorar su elasticidad.
Después de la cocción, el corcho se estabiliza y se corta en planchas, de las cuales se extraen cilindros que darán forma a los tapones.
Dependiendo de su origen y componentes, los tapones pueden ser:
- Naturales: hechos de una sola pieza de corcho tras perforar las rebanadas de las planchas de corcho. Son los tapones genuinos de corcho 100%.
- Aglomerados: fabricados con partículas de corcho con tratamientos físico químicos y microesferas expansivas plásticas, tipo Nouryon, unidas con adhesivos en base polihol de orígen variado y compuestos de isocianato con los que se obtienen adhesivos poliuretanos. Flexibles y elásticos a imitación del corcho natural.
- Técnicos: una combinación de ambos. Tapón aglomerado cuyos extremos tienen unos discos de corcho natural que evitan contacto directo del alcohol del vino con las colas de isocianatos, el ejemplo serían los tapones de siempre para cava-champagne.
Finalmente, los tapones son sometidos a rigurosos controles de calidad para asegurar su hermeticidad, resistencia, aroams y ausencia de defectos antes de ser enviados a bodegas y fabricantes de bebidas.
Un material ecológico con múltiples beneficios
El corcho es una alternativa ecológica a los tapones sintéticos, técnicos y de aluminio, ya que su producción genera emisiones negativas de carbono y consigue la conservación de los bosques de alcornoques. Además, es 100% reciclable y contribuye a mantener un ecosistema importantísimo en cuanto a los servicios ecosistémicos que proporciona, y que, gracias al corcho y los tapones naturales para vino, disfrutamos hoy en día de esos bosques.










